10 noviembre 2009

Un asteroide podría impactar la Tierra en 2029

Departamento de Cs Experimentales ESB Nº142


>


Friday, 12 October 2007

Idealización gráfica del acercamiento de Apophis a la Tierra
El 1 de Octubre se informó desde la Agencia de Información Rusa RIA Novosti que el director del Instituto de Astronomía de la Academia de Ciencias de Rusia, Borís Shústov, en el Foro Internacional "Espacio: ciencia y problemas del siglo XXI" inaugurado hoy en esta capital comunicó que el asteroide Apophis podría chocar en determinadas condiciones con la Tierra en el año 2029. "Los astrónomos descubrieron el asteroide Apophis en 2004 y calcularon que en 2029 debería pasar cerca de la Tierra a una distancia de 27.000 kilómetros -dijo el experto-. En determinadas condiciones ese asteroide podría desviarse y chocar con la Tierra provocando una explosión cuyas consecuencias superarían las causadas por el impacto del famoso meteorito de Tunguska".

Apophis

Transcribimos a continuación el artículo de José Manuel Nieves desde Madrid para el Diario Hoy de Extremadura.
Los venezolanos, igual que los habitantes de la península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia, tienen a partir de ahora un motivo más para preocuparse. De hecho, existe una posibilidad entre 45.000 de que reciban, el 13 de abril del año 2036, el impacto directo de un asteroide de casi 500 metros de diámetro y más de veinte millones de toneladas de peso. Este es, por lo menos, uno de los escenarios manejados por los astrónomos que siguen, desde su descubrimiento en 2004, la trayectoria del asteroide 99942, más conocido como Apophis.

Con una órbita alrededor del Sol que se parece bastante a la de la Tierra, esta gran roca espacial, una de las 127 consideradas por la NASA como potencialmente peligrosas, se cruza a menudo con nuestro planeta. Se ha calculado que los próximos acercamientos se producirán en los años 2013, 2021, 2029 y 2036. Los dos primeros no encierran peligro, ya que Apophis pasará lo suficientemente lejos como para que podamos dormir tranquilos.

En 2029, sin embargo, ambas trayectorias (la de la Tierra y la del asteroide) se aproximarán tanto que, cuando pase, Apophis estará a 38.000 kilómetros de distancia (algo más de una décima parte de la que nos separa de la Luna), y muy cerca de las órbitas que ocupan hoy muchos de nuestros satélites de comunicaciones.

Cambio de trayectoria

Y entonces sucederá algo que puede complicar mucho las cosas. La fuerza de gravedad de la Tierra modificará la trayectoria del asteroide, hecho que volverá mucho más peligroso el siguiente encuentro, el 13 de abril de 2036. Poco después de ser detectado (en junio de 2004), al asteroide le fue asignado un nivel cuatro en la escala de Turín (que puntúa los riesgos de impacto de 0 a 10, donde 10 es una colisión segura), el máximo grado de peligrosidad de todos los cuerpos de este tipo monitorizados hasta entonces.

En ese momento, las probabilidades de colisión en abril de 2036 aumentaron hasta una entre 37. Sin embargo, cálculos posteriores rebajaron su posición en la escala hasta el nivel uno, que ocupa actualmente, con la mencionada probabilidad de colisión de uno entre 45.000. Al año siguiente, en 2037, Apophis volverá a cruzarse con la Tierra, pero con una sola probabilidad de chocar con ella entre 12,3 millones...

En realidad, los expertos del programa NEO (Near Earth Objects) de la NASA han calculado que el 13 de abril de 2036 el «impactor» podría caer sobre nuestro mundo en cualquier lugar a lo largo de una extensa franja que cruza en diagonal el Océano Pacífico, desde Siberia hasta las costas suramericanas, y que se prolonga hasta los bordes del continente africano.

Lo más probable, en caso de que la colisión llegara realmente a producirse, es que el objeto, más grande que el Empire State de Nueva York, cayera directamente en el agua. Triste consuelo este, ya que su tremenda energía (equivalente a más de cien mil bombas atómicas como la de Hiroshima) sería suficiente para provocar tsunamis de varios cientos de metros de altura. Olas monstruosas barrerían entonces las costas con efectos devastadores en varios de los continentes del planeta.

Una entre 45.000. Esta probabilidad, muy remota, ha sido suficiente, sin embargo, para que se piense seriamente en redactar un protocolo concreto de actuación, del que se haría responsable Naciones Unidas, cuyo texto definitivo podría ver la luz en el año 2009. «Alguien tendrá que tomar las decisiones», afirma Russel Schweickart, antiguo miembro de las misiones Apolo y fundador de la Asociación de Exploradores Espaciales, formada por veteranos astronautas y cosmonautas.

Trayectoria de aproximada de máximo acercamiento

Tomar decisiones

Dicha asociación es la máxima impulsora de la redacción de este tratado, que deberá determinar qué pasos concretos sería necesario seguir en el caso de que se confirme la existencia de un asteroide en trayectoria de impacto con la Tierra. La primera de las reuniones de trabajo para elaborar el documento tendrá lugar en mayo, en Estrasburgo. «Creemos que es necesario contar con un protocolo definido de toma de decisiones -dice Schweickart-. Y ese protocolo debe ser anunciado y adoptado por las Naciones Unidas».

Por su parte, el Congreso norteamericano ha «apretado las tuercas» a la NASA para que se tome más en serio la cuestión. Y es que la lista de objetos potencialmente peligrosos (127, como se ha dicho) puede verse incrementada hasta varios miles en apenas una década. Los cráteres dejados sobre la piel de todos los planetas del Sistema Solar por esta clase de colisiones constituyen la mejor de las pruebas de que, antes o después, algún gran cometa o asteroide volverá a chocar con la Tierra. Por eso, lo mejor es prepararse ahora, cuando aún estamos a tiempo...

Simulación del impacto de Apophis en la costa oeste norteamericana